¿Cómo alimentar a un niño prematuro?

Se dice que un niño es prematuro cuando nace antes de cumplir 37 semanas de gestación, es decir, previamente a los nueve meses de embarazo. Resulta muy común que estos bebés requieran hospitalización por un tiempo considerable, ya que a menudo tienen condiciones médicas que impiden su crecimiento y desarrollo.

En la sala de cuidados especiales, generalmente el médico proporcionara la alimentación del niño mediante una sonda, y hasta que el bebé prematuro logre un peso mayor a 1 800 g, mantenga su temperatura corporal, y pueda succionar de manera adecuada, será dado de alta para ser atendido por sus padres en casa.

El cuidado en casa de los recién nacidos prematuros es uno de los mayores retos para los padres, ya que tienen que asegurar que la alimentación cumpla con los requerimientos nutricionales para el bebé.

La leche humana es el mejor alimento del niño prematuro ya que se adapta a cualquier condición del lactante, además de:

  • Contener los nutrimentos que el niño necesita.
  • Aportar anticuerpos que lo protegen contra enfermedades respiratorias e intestinales.
  • Mantener hidratado al bebé.

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Sin embargo, a medida que trascurre el tiempo, la concentración de nutrimentos de la leche materna va disminuyendo, dificultando que el niño prematuro cubra sus requerimientos de proteínas, calcio y fósforo. Una alternativa para continuar utilizando la leche de la propia madre después de este periodo, es adicionar “fortificadores” a la leche humana, práctica que se lleva a cabo en algunos hospitales ya que ayuda a los infantes a un mejor desarrollo.

¿Cómo saber si mi bebé está comiendo lo suficiente?

Las señales que se deben de considerar para saber si el niño está comiendo lo suficiente son las siguientes:

  • Succiona de forma correcta.
  • Aumenta de peso, al menos 240 gramos en una semana.
  • Sus mejillas van engordando conforme pasan los días.
  • Orina de 4 a 6 pañales al día.
  • Ensucia de 1 a 4 pañales con deposiciones de consistencia suave.

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En algunas ocasiones, el médico puede indicar el consumo de otro tipo de leche que no sea la materna; las fórmulas lácteas para niños prematuros han demostrado apoyar en la recuperación del crecimiento. Siempre que este sea el caso, se debe tomar en cuenta:

  • Cuál es el tipo de leche más conveniente para el bebé.
  • La cantidad de agua y polvo necesarios para la preparación.
  • Cada cuándo y por cuánto tiempo hay que proporcionarla.
  • El tipo de botella y biberón más adecuados.
  • Los cuidados de la leche en polvo.

Recomendaciones para una lactancia correcta 

La lactancia materna debe iniciarse lo más pronto posible, comenzando con el calostro. La edad en la que los niños prematuros pueden tener éxito en la alimentación oral es variable; a menudo se inicia de las 33 a 34 semanas después de la última menstruación de la madre, en el momento en el que bebé comienza a tener un patrón de succión adecuado y la capacidad para localizar y prenderse al pecho.

El mejor posicionamiento para la alimentación al pecho del niño prematuro es el conocido como el de fútbol americano o el soporte transversal. Estas posiciones proporcionan apoyo a la cabeza y el cuello permitiendo un mayor control en la colocación del bebé.

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Al amamantar deberás:

  • Mantener la espalda recta.
  • Los hombros cómodos y relajados.
  • Colocar al bebé frente a ti.
  • Acercar al pequeño a tu cuerpo y no al contrario.
  • Alternar ambos pechos, a fin de que haya producción de leche en las dos mamas.

Por último, recuerda que al proporcionar la lactancia materna, deberás de consumir abundantes líquidos para aumentar la producción de leche.

Al igual que la leche materna, el consumo habitual de bacterias probióticas como Lactobacillus casei Shirota ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y prevenir enfermedades.

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