¿Qué son las grasas Trans?

Son aceites vegetales que pasaron por un proceso de hidrogenación, cuya finalidad es obtener grasas sólidas como la margarina y la manteca vegetal, que, cuando se consumen en exceso, pueden implicar riesgos cardiovasculares.

Este tipo de grasas son menos susceptibles a la oxidación, es decir, son más estables y tienen menor grado de enranciamiento, por tal motivo han sido utilizadas por la industria de alimentos.

Las grasas trans se encuentran en alimentos elaborados con aceites parcialmente hidrogenados, como algunos postres, dulces, galletas, pasteles horneados, palomitas de maíz para microondas, papas fritas, sopas deshidratadas, margarina, cremas para el café, entre otros.

Además, el calentamiento en exceso de los aceites vegetales como las frituras, generan también ácidos grasos trans.

No obstante, en los últimos años la industria de alimentos ha mejorado los procesos tecnológicos y desde entonces se elaboran productos con menor contenido de grasas trans.

¿Qué efectos tienen las grasas trans para la salud?

El consumo de grasas trans aumenta el riesgo de padecer alteraciones cardiacas debido a su capacidad de elevar las concentraciones de colesterol total, colesterol LDL (malo) y disminuir el colesterol HDL (bueno).

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¿Cuánta grasa trans se puede consumir?

 La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana del Corazón recomiendan disminuir el consumo de ácidos grasos trans a 1% del aporte energético total (2g/día para una dieta de 2000 kcal). Otras instituciones como la Food and Drug Administration (FDA) recomiendan disminuir su consumo tan bajo como sea posible.

A continuación, se presentan algunos consejos para disminuir el consumo de grasas Trans:

  1. Leer las etiquetas de los alimentos y evitar aquellos con ácidos grasos trans; en algunas ocasiones se encuentran señalados en los ingredientes como “aceite vegetal parcialmente hidrogenado”.
  1. Reducir el consumo de postres, galletas, dulces y pasteles horneados.
  1. Elegir aceites vegetales para cocinar como el de soya, maíz, girasol, etc., y evitar el uso de margarinas.
  1. Disminuir el consumo de alimentos fritos, sobre todo si son elaborados en establecimientos de comidas rápidas.
  1. Preferir el consumo de verduras, granos enteros y algunas semillas como las nueces almendras y el aguacate, ya que pueden ayudar a mejorar los niveles de colesterol.

Finalmente para gozar de una buena salud, es preciso alimentarse correctamente, mantenerse activo e incluir el consumo de probióticos como el Lactobacillus casei Shirota.

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