Obesidad infantil, ¿Una epidemia?

La obesidad es un problema de salud pública global. La Organización Mundial de la Salud la considera como la epidemia del siglo XXI.

A través de las diferentes encuestas nacionales, realizadas por la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública, es posible estimar cuantas personas viven con sobrepeso y obesidad en México.

De acuerdo a los datos disponibles, entre 1999 al 2012, el aumento de sobrepeso y obesidad en los niños escolares fue muy acelerado, pasando de 25.5 a 34.4% en un periodo de 13 años.

Actualmente, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino del 2016, señala que 3 de cada 10 niños en edad escolar presentan sobrepeso u obesidad. Teniendo una ligera disminución del 1.2% con respeto al 2012. Esto indica un avance en el combate de la obesidad.

A pesar de estos datos alentadores, la presencia de obesidad infantil se asocia a una mayor probabilidad de muerte prematura así como a discapacidad en la edad adulta, incrementando el riesgo de:

  • Diabetes.
  • Hipertensión arterial.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Problemas osteoarticulares.
  • Algunos tipos de cáncer como el de mama, próstata, etc.

Causas de obesidad infantil

Se sabe que el desarrollo de la obesidad infantil está vinculado a varios factores que influyen en la conducta alimentaria y el patrón de actividad física, como son factores genéticos, ambientales y psicosociales. A continuación se describen algunos de ellos:

  • Consumo de alimentos ricos en calorías.
  • Incremento en el tamaño de las porciones de alimentos.
  • Disminución del consumo de frutas y verduras.
  • Falta de actividad física o sedentarismo.
  • Reducción de la lactancia materna.
  • Entorno escolar que promueve el consumo de alimentos calóricos en un periodo de tiempo muy corto.

En respuesta a este importante problema de salud pública, actualmente se han implementado diversas acciones que permiten combatir y prevenir la obesidad, entre las que destacan:

  • Fomentar la actividad física en las escuelas, centros comunitarios y espacios recreativos.
  • Aumentar el consumo de agua simple.
  • Incrementar el consumo de frutas y verduras, leguminosas y cereales de granos enteros.
  • Promover la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad, y favorecer una alimentación complementaria adecuada.
  • Disminuir el consumo de alimentos calóricos.
  • Orientar a la población sobre el tamaño de las porciones recomendadas.
  • Mejorar la toma de decisiones informadas sobre la dieta correcta a través del etiquetado frontal nutrimental.

Tanto el sobrepeso como la obesidad son prevenibles al impulsar un estilo de vida saludable, es importante que dichas acciones se implementen desde etapas tempranas de la vida, para ello se recomienda una alimentación correcta, la práctica de actividad física y el consumo frecuente de bacterias probióticas como el Lactobacillus casei Shirtoa.

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