¡Y ahora, la mantequilla!

La mantequilla es un producto de origen animal que se obtiene exclusivamente de la leche o sus derivados como la crema. Su principal ingrediente son los ácidos grasos que contiene, mismos que le confieren parte de su sabor y aroma particular.

Según la Norma Oficial Mexicana NOM-243-SSA1-2010, la mantequilla debe tener como mínimo un 80% de grasa de leche y 16% máximo de agua.

Consumir mantequilla en cantidades apropiadas puede formar parte de una alimentación correcta, así lo demuestran recientes evidencias científicas.

Durante décadas los profesionales de la nutrición han recomendado evitar el consumo de grasas saturadas provenientes de alimentos de origen animal, como la mantequilla. Esta idea surge desde 1980 cuando los Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos recomendaron evitar su consumo debido al desarrollo de obesidad y enfermedades crónicas degenerativas.

Sin embargo, en un estudio publicado en 2014 por la revista TIME, el Dr. Bryan Walsh señala que a lo largo de estos años se observó que la gente sustituyó las grasas saturadas por otras grasas menos saludables.

Se concluyó que no existe evidencia suficiente para afirmar que la grasa saturada se relacione con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Por lo que la recomendación de eliminarlas por completo de la alimentación tiene poco efecto en la prevención de estas enfermedades.

Así mismo, investigaciones científicas demuestran que el consumo de la grasa de los lácteos se acumula menos en el hígado, debido al ácido graso transpalmitoleico, que se encuentra de forma natural en la mantequilla.

Recomendación de grasa saturada para el adulto sano

10 – 15 g*

Equivalente a 2 – 3 cucharaditas cafeteras.

* Según la American Diabetes Association

Propiedades nutrimentales de la mantequilla

Contiene una buena cantidad de vitaminas como la A, E, D y K. Además aporta minerales como calcio, potasio, magnesio y fósforo.

Cabe señalar que existen diversos tipos de mantequilla en el mercado, algunas contienen sal y otras son elaboradas sin sal; la elección del tipo de mantequilla depende del gusto y la salud del consumidor.

Recuerda incluir en tú alimentación lácteos que contengan bacterias probióticas como el Lactobacillus Casei Shirota, que contribuyen a una buena salud intestinal.

  • Eat Butter. Scientists labeled fat the enemy. Why they were wrong. Bryan Walsh. TIME (2014).
  • Associations between dairy intake and metabolic risk parameters in a healthy French-Canadian population. Marine S. Silva, et al. NRC Research Press. (2014).

Is Butter Back? A Systematic Review and Meta-Analysis of Butter Consumption and Risk of Cardiovascular Disease, Diabetes, and Total Mortality. Laura Pimpin, et. al. PLOS ONE. (2016).

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