Ajo, más que un condimento

El ajo (Allium Sativum), es conocido como uno de los condimentos aromáticos más utilizados en la cocina, además de darle sabor a los alimentos, también se distingue por sus propiedades medicinales, siendo la planta curativa más antigua de la que se tiene referencia.

La clave de sus efectos para la salud está en su alto contenido en alicina, compuesto responsable de su olor y sabor característico. Este alimento también aporta otros elementos como fósforo, potasio, vitamina C, B1 y B6.


Beneficios para la salud


El contenido de nutrimentos y antioxidantes presentes en el ajo lo hace un alimento con posibles beneficios para la salud.

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Existen estudios que han asociado el consumo de ajo con la prevención de algunos tipos de cáncer como el de estómago, colon, esófago, páncreas y de mama; se cree que sus propiedades anticancerígenas se deben a la capacidad de bloquear la reproducción de células dañadas y provocar la muerte de las mismas. Sin embargo, se requiere de más investigaciones para determinar su efecto sobre la salud.

Cantidad recomendada

La cantidad de ajo recomendada puede variar ya que la disponibilidad de sus compuestos dependen del proceso al que haya sido sometido, por ejemplo, el aceite esencial de ajo, obtenido por destilación al vapor, tiene propiedades antioxidantes, pero ha perdido sus funciones antimicrobianas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para la promoción de la salud de 2 a 5 miligramos de alicina al día.

Diferentes presentaciones del ajo:

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La forma de incluir el ajo en la alimentación familiar depende de los gustos y costumbres, puede ser en guisados, platillos al horno, o incluso ensaladas.

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El ejemplo anterior es una manera sencilla y práctica de incorporar el ajo en la comida, que además de ser una entrada deliciosa, brindará las bondades de este ingrediente milenario.

El ajo también funciona como un prebiótico en el intestino, creando un ambiente favorable para las bacterias benéficas que lo habitan. Así, al combinar las bondades del ajo junto con el consumo regular de bacterias probióticas como Lactobacillus Casei Shirota, pueden obtenerse grandes recompensas para la salud.

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