Día Mundial de la Salud Digestiva

Es una iniciativa de la Organización Mundial de Gastroenterología (OMG) que se celebra el 29 de mayo. Cada año la campaña se centra en un trastorno digestivo con el propósito de informar a la población sobre su prevención y tratamiento.

Para el 2018 se busca crear conciencia sobre el tema “Hepatitis B y C: eliminar la carga global”, ya que cerca de 325 millones de personas en el mundo viven de forma crónica con dicha enfermedad.

Ambos virus (B y C) pueden causar infección e inflamación del hígado y en algunos casos dar origen a cirrosis y cáncer hepático.

 

¿Cuál es la situación en México?

De acuerdo al Instituto Nacional de Salud Pública, los casos por hepatitis B han tenido variaciones; en 2005 se reportaron 626, mientras que 2008 notificó 1107 casos y en el 2009 se reportaron 854 casos.

Mientras tanto, la hepatitis C constituye la segunda causa de hepatitis en México, se estima entre 1.4 y 1.7 millones de personas infectadas, y de estos, hasta 700,000 pueden estar activos y requerir tratamiento antiviral específico.

 

¿Cómo se trasmiten?

  • Virus de la hepatitis B: se transmite por contacto sexual, por sangre y otros fluidos corporales de una persona infectada.
  • Virus de la hepatitis C: se transmite de forma parenteral, es decir, entra al cuerpo por vía intravenosa, subcutánea e intramuscular, por el uso de material infectado como agujas de acupuntura, jeringas, piercings y tatuajes.

Las principales recomendaciones de la OMG para la prevención de la hepatitis viral son:

  • Realizar una prueba de detección a todas las mujeres embarazadas.
  • Todos los niños entre el primer y sexto mes de vida deben de recibir la vacuna contra el virus de la hepatitis B (no existe vacuna para la hepatitis C).
  • Las personas infectadas deben evitar donar sangre.
  • Limpiar los derrames de vómito y otros fluidos corporales con desinfectante.
  • Evitar compartir objetos de uso personal, agujas, lancetas o material quirúrgico.
  • Esterilizar instrumentos de contacto médico.

En las personas con hepatitis se recomienda una alimentación correcta baja en grasas, sodio, cafeína y alcohol para favorecer el proceso de recuperación del hígado.

Además, el consumo de probióticos como el Lactobacillus casei Shirota, contribuye a mejorar la microbiota intestinal y aliviar los síntomas de la enfermedad.