La  espirulina un alimento funcional

La espirulina o Spirulina (Arthrospira) es una microalga de color azul-verde y crece en forma de espiral, la cual ha destacado por su aporte de proteína y vitaminas de las que se ha comprobado su efecto antioxidante. Es por esto que ha llegado a considerarse como un alimento funcional.

¿Sabías que?           

En México, la espirulina es un alimento que se usaba desde tiempos prehispánicos y se le conocía con el nombre de “Tecuitlat”.

 

 

Nutricionalmente se caracteriza por ser una fuente rica en:

  • Proteína la cual promueve el desarrollo muscular y la continua renovación de los tejidos del cuerpo, debido a que contiene un 60 a 70% respecto a su peso.
  • Ácidos grasos omega-3 ayudan a disminuir los niveles de colesterol LDL (malo) y triglicéridos en la sangre, además, reducen la presencia de problemas cardiovasculares.
  • Micronutrientes tales como vitaminas del complejo B que contribuyen a mantener la energía del cuerpo; minerales como hierro, calcio y fósforo los cuales favorecen al óptimo desarrollo y el buen funcionamiento del organismo.
  • Antioxidantes los cuales previenen y reparan el daño de las células, mejoran la respuesta inmune, protegiendo al organismo contra enfermedades y el envejecimiento celular.

En los últimos años el interés por la espirulina ha cobrado auge, por su alto contenido en nutrimentos y los efectos positivos que proporciona a la salud, demostrando ser un alimento funcional, debido a que:

  • Fortalece y activa el sistema inmunológico.
  • Combate la desnutrición.
  • Modula los niveles de glucosa y colesterol en sangre.
  • Disminuye la probabilidad de padecer algunos tipos de cáncer.
  • Previene la anemia.

 

El investigador Germán Chamorro Cevalllos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional, asegura que “el uso adecuado del alga espirulina contribuye al control de enfermedades como: diabetes, hiperlipidemia (alteración en los niveles de colesterol), enfermedades virales y del sistema inmunológico” es por ello que la espirulina puede ser un coadyuvante en el tratamiento de dichos padecimientos.

La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA)  promueve un contenido de 0.5 a 3 g de espirulina por porción en los alimentos añadidos con ella.

 

La espirulina puede consumirse de diferentes maneras, añadiéndola en alimentos como sopas, licuados, salsas, jugos, productos lácteos fermentados, entre otros. Incluso existen pastas, galletas, barras de cereal y bebidas que dentro de sus ingredientes se encuentra la espirulina.

El consumo de espirulina junto con la administración de bacterias probióticas como el Lactobacillus casei Shirota ayudan a mantener una microbiota intestinal saludable, además, de favorecer en la activación del sistema inmune a nivel intestinal.