¿Qué es el hígado graso?

Es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en el hígado, y sin un tratamiento oportuno puede causar cirrosis, cáncer hepático e incluso la muerte.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estima que del 20 al 30% de la población mundial sufre de hígado graso, siendo los principales factores de riesgo:

  • Obesidad
  • Diabetes tipo 2
  • Incremento de las grasas en sangre
  • Síndrome metabólico
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Algunos medicamentos

“El hígado graso es una enfermedad silenciosa”

La mayoría de los pacientes con hígado graso son asintomáticos, y por ello es difícil su diagnóstico, lo cual eleva la probabilidad de desarrollar complicaciones fatales.

Para poder determinar la presencia de hígado graso, los especialistas requieren lo siguiente:

  • Pruebas de sangre.
  • Estudios de imagen como radiografías, ultrasonido, tomografía y resonancia magnética.
  • Biopsia de hígado.

Participación de las bacterias intestinales

El sobrecrecimiento de bacterias nocivas en el  intestino delgado se ha relacionado con daño hepático en personas con hígado graso. Un mecanismo propuesto es la inflamación y la producción de alcohol y acetaldehído por las bacterias intestinales, estas dos sustancias se absorben fácilmente por la sangre hasta llegar al hígado y causar fibrosis.

El tratamiento consiste en:

  • Alimentación correcta: incluir alimentos ricos en fibra como frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales, además de ácidos grasos omega 3 que se encuentran en pescados como salmón, sardina y atún.
  • Consumo de probióticos como el Lactobacillus casei Shirota que favorecen el equilibrio de la microbiota intestinal y ayudan a disminuir la acumulación de grasa en el hígado.
  • Pérdida de peso: se recomienda disminuir al menos un 10% del peso corporal.
  • Ejercicio físico: por lo menos 150 minutos a la semana de actividades como caminar, nadar o andar en bicicleta favorecen el metabolismo de las grasas.
  • Evitar el consumo de cualquier tipo de alcohol.
  • Controlar los niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos sobre todo en aquellos pacientes que tengan diabetes.

Recuerda que está en nuestras manos prevenir dicha enfermedad mediante estilos de vida saludables, aunado al consumo de bacterias probióticas como el Lactobacillus casei Shirota, que tiene evidencia positiva sobre la salud intestinal y el fortalecimiento del sistema inmune, ayudando a evitar alteraciones gastrointestinales y la  inflamación del hígado.