¿Qué es el almidón resistente?

El almidón resistente es la porción de almidón que no puede ser digerido por las enzimas del sistema digestivo y por lo tanto es capaz de mantenerse íntegro a lo largo del tracto gastrointestinal.

Es un tipo de fibra dietética que ha adquirido gran interés debido a que diversos estudios mencionan que su consumo puede contribuir a:

  • Controlar la glucosa, los triglicéridos y el colesterol: puede incrementar la sensibilidad a la insulina e influir en el metabolismo de las grasas.
  • Mejorar la absorción de minerales: ya que mantiene un intestino saludable.
  • Reducir formación de cálculos biliares.
  • Ayudar al control del peso y el apetito: incrementa la oxidación de las grasas y estimula la producción de sustancias que producen saciedad.
  • Mejorar la digestión y disminuir el estreñimiento: agrega volumen a las heces y ayuda a que los alimentos pasen más rápidamente a través del tubo digestivo.

Al llegar intacto al intestino grueso, este almidón actúa como un prebiótico, es decir, como un “alimento” que estimula el crecimiento de las bacterias intestinales saludables, produciendo sustancias responsables de sus beneficios.

Alimentos ricos en almidón resistente

  • Plátanos verdes, camote, frijoles, lentejas, garbanzos, habas, maíz, avena, papa y arroz integral.

Una manera de incrementar el contenido de almidón resistente en cereales y tubérculos consiste en cocinarlos, refrigerarlos y después comerlos “recalentados”.

Ahora ya lo sabes, incluye como parte de tu dieta alimentos con almidón resistente y junto con el consumo diario de bacterias probióticas como el Lactobacillus casei Shirota, ayudas a equilibrar tu microbiota intestinal.