Probióticos en la obesidad

La obesidad es un problema de salud a nivel mundial. Como sus principales causas se han identificado factores genéticos, ambientales y del estilo de vida. Investigaciones recientes han observado que las personas con obesidad sufren de una alteración en la microbiota intestinal llamada disbiosis.

La disbiosis se caracteriza por una disminución en el número de bacterias beneficiosas dentro del intestino, lo que apunta a mayor extracción de energía proveniente de los alimentos, ganancia de peso y una inflamación crónica del organismo.

¿Los probióticos podrían ser útiles en la prevención y tratamiento de la obesidad?

La Organización Mundial de la Salud define a los probióticos como “microorganismos vivos que, cuando son administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios para la salud”.

Estas bacterias benéficas influyen positivamente en las funciones de la microbiota intestinal, beneficiando de la siguiente manera:

  1. Disminuyen bacterias nocivas que aumentan la obtención de energía.
  2. Producen sustancias que ayudan a regular el apetito y la saciedad.
  3. Modulan el sistema inmune.

Estudios han demostrado en sujetos con sobrepeso y obesidad, que la administración de probióticos favorece la pérdida de peso y mejora ligeramente el metabolismo de los lípidos, el porcentaje de grasa corporal y la circunferencia de cintura.

Cabe señalar que las funciones de los probióticos son específicas de cada cepa; es decir, sus beneficios a la salud están determinados por el tipo de bacteria que se utilice.

Cambios en el estilo de vida, realizar ejercicio y llevar una alimentación correcta, forman parte del tratamiento y prevención de la obesidad, sumado a ello, el consumo diario de bacterias probióticas como el Lactobacillus casei Shirota puede ser un aliado más para el combate contra este problema.