El reloj de tu alimentación: crononutrición

¡Lo que comes es tan importante como el horario en que lo comes! Funciones básicas como la digestión y la absorción de los nutrimentos están reguladas por un reloj biológico (genes reloj), perfectamente cronometrado que sigue un ciclo de 24 horas (ciclo circadiano).

Este reloj biológico está formado por moléculas específicas (proteínas) que interactúan con las células de todo el cuerpo para mantener un estado de salud. Al existir un desbalance durante este ciclo puede alterarse el metabolismo y predisponer a enfermedades como obesidad y/o diabetes.

La crononutrición estudia la relación que existe entre los alimentos y el ciclo circadiano.

Un ejemplo de ello, es el consumo de alimentos ricos en triptófano y la mejoría en la calidad del sueño.

 

El ciclo circadiano influye en funciones como:

  • Ingestión de energía.
  • Digestión y absorción de los nutrimentos.
  • Sensación de hambre y saciedad.
  • Almacenamiento de grasa corporal.

Recomendaciones

  1. Respetar los horarios de alimentación: el desayuno debe ser al menos una hora después de despertar, la comida principal antes de las 3 de la tarde y la cena al menos dos horas antes de ir a dormir.
  2. Cuidar la calidad de los alimentos y evitar consumir alimentos y bebidas estimulantes antes de dormir.
  3. Realizar actividad física: el ejercicio físico se asocia con una mejor calidad del sueño y menor cansancio durante el día. Sirve como una señal de sincronización para el reloj circadiano.
  4. Buena higiene del sueño: dormir entre 7 a 8 horas y mejorar la calidad del sueño contribuye a un estado de salud adecuado.

Nuestro reloj biológico va de la mano con estímulos externos ambientales, por eso es importante mantener un estilo de vida saludable que incluya una alimentación correcta, ejercicio físico, descanso adecuado y el consumo diario de probióticos como el Lactobacillus casei Shirota.