Lácteos en la adolescencia

El consumo de lácteos es esencial para el crecimiento y desarrollo saludable del ser humano. Durante la adolescencia contribuye a cubrir los requerimientos de proteína, calcio y vitamina D necesarios para la mineralización ósea.

Un vaso de leche aporta

  • Vitamina A, favorece una mejor visión y mantiene la piel sana.
  • Vitamina B, ayuda a convertir los nutrimentos en energía.
  • Vitamina D, mejora la absorción de calcio y su fijación en los huesos.
  • Calcio y fósforo, necesarios para la mineralización de huesos y dientes.
  • Proteínas, contribuyen al crecimiento adecuado y al mantenimiento de los tejidos.

Garantía a largo plazo

Un vaso de leche (240 ml) proporciona cerca de una cuarta parte de las recomendaciones diarias de calcio para un adolescente.

 

El consumo de lácteos durante la adolescencia permitirá mantener los huesos sanos en la vida adulta, lo que garantiza disminuir el riesgo de osteoporosis y posibles fracturas a largo plazo.

Además, los lácteos se han relacionado con el mantenimiento del peso corporal, ya que los nutrimentos y compuestos bioactivos presentes contribuyen a normalizar la proporción de grasa, reduciendo el riesgo de obesidad.

Cantidad de lácteos recomendados en la adolescencia

La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir diariamente dos a tres vasos de leche al día o dos a cuatro porciones diarias de sus equivalentes lácteos (30 g de queso o 1 taza de yogurt).

Los lácteos fermentados que contienen probióticos como el Lactobacillus casei Shirota ofrecen un valor agregado a la salud gastrointestinal, ya que favorecen la absorción de nutrimentos y mejores respuestas del sistema inmunológico a nivel intestinal ¡Inclúyelos en tu alimentación todos los días!