¿Cómo afecta el estrés al sistema inmunológico?

El estrés crónico puede alterar la capacidad del sistema inmunológico para responder ante posibles amenazas. Esto se debe a que existe una interacción entre los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino.

En condiciones de estrés psicológico (conflictos familiares y laborales) o físico (dolor, cirugías, etc.) se liberan altas cantidades de glucocorticoides (cortisol) y catecolaminas (adrenalina), llamadas hormonas del estrés, que conllevan a una disminución o supresión del funcionamiento del sistema inmunológico.

Diversos estudios han observado que el estrés crónico casusa reactivación de infecciones por virus como el herpes, limita la eficacia de vacunas, prolonga los episodios de infecciones, retarda la cicatrización, produce sustancias inflamatorias que causan oxidación y envejecimiento y provoca alteración de la microbiota intestinal.

Para combatir el estrés y mejorar el funcionamiento del sistema inmune es recomendable:

  • Implementar técnicas de relajación y/o meditación
  • Controlar la respiración
  • Realizar ejercicio de manera regular
  • Descansar y dormir lo suficiente
  • Socializar, pues la soledad empeora el estrés
  • Acudir a un especialista
  • Llevar una alimentación correcta evitando el consumo de alcohol, fármacos o drogas
  • Consumir probióticos.

Se ha observado que el consumo de probióticos como el Lactobacillus casei Shirota puede ayudar a mitigar la producción de las hormonas del estrés y los síntomas relacionados, además contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico a nivel intestinal.