Envejecimiento saludable a través del ejercicio

El envejecimiento saludable busca desarrollar y mantener la salud física, mental y social de las personas conforme envejecen, a través de la adopción de hábitos y patrones de comportamientos saludables.

En este sentido, el ejercicio físico puede ayudar a prevenir muchos de los efectos negativos que tiene el envejecimiento sobre la capacidad funcional y la calidad de vida de los adultos mayores, permitiendo así un mayor grado de salud e independencia en sus actividades cotidianas.

Beneficios del ejercicio en los adultos mayores

En general, los adultos mayores físicamente activos tienen un proceso de envejecimiento más saludable en comparación con los menos activos. Dentro de los principales beneficios de la actividad física destacan:

  1. Menor tasa de mortalidad por todas las causas, cardiopatía coronaria, hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo 2, cáncer de colon y de mama.
  2. Favorece la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, entre otras.
  3. Mantiene la salud funcional, conserva las funciones cognitivas y disminuye el riesgo de accidentes como tropezones y/o caídas.
  4. Mejora el funcionamiento del sistema cardiorrespiratorio y muscular, mantiene el peso adecuado, la masa ósea y la composición corporal.
  5. Mantiene un estado de ánimo positivo y disminuye el riesgo de padecer depresión.

¿Qué tipo y cantidad de ejercicio físico se recomienda?

Se recomienda que los adultos mayores de 65 años realicen al menos 150 minutos semanales de actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos, o una combinación de ambas.

Recomendaciones

  • Realizar ejercicios que fortalezcan los principales grupos musculares dos o más días a la semana.
  • Utilizar elementos de apoyo en sus rutinas como bastones, andaderas y calzado adecuado con el fin de mejorar el equilibrio e impedir las caídas.
  • Consultar a un médico antes de intentar alcanzar los niveles recomendados de actividad física, sobre todo aquellos adultos mayores con enfermedades crónicas.

Además de la práctica de ejercicio físico, la alimentación correcta, un descanso adecuado, y el consumo diario de lácteos fermentados con probióticos como el Lactobacillus casei Shirota, son elementos que contribuyen a un envejecimiento saludable.