¿Cuál es la mejor hora para consumir probióticos?

Cuando se trata de alimentos funcionales con probióticos como los lácteos fermentados, “cualquier momento del día es bueno para consumirlos”, pues éstos sobreviven al paso por el tracto gastrointestinal llegando al intestino en donde brindarán sus beneficios.

Al estar contenidos en un alimento como la leche, los probióticos mejoran sustancialmente su supervivencia; incluso la adaptación al frío durante su almacenamiento resulta beneficiosa, ayudando a que sean más resistentes al paso por el tracto digestivo superior.

Se ha observado que los probióticos en presentación de polvos tienen una mejor viabilidad al combinarlos con leche a diferencia de disolverlos en agua.

Por su parte los azúcares presentes en la leche como la lactosa sirve como sustrato de energía a las bacterias y mejoran su tolerancia al ácido, así como la supervivencia a la digestión de los jugos gástricos.

La proteína y grasa de la leche también juegan un papel importante en la supervivencia de los probióticos. Generalmente los hallazgos coinciden en que los alimentos a base de lácteos mejoran su tránsito gastrointestinal.

“un estudio mostró que la supervivencia de los probióticos se mejoraba cuando se administran con la comida o 30 minutos antes de la misma; cuando eran ingeridos justo después de la comida, la cantidad de bacterias que sobrevivían disminuyó.

En el caso de los productos probióticos en presentaciones de cápsulas y sin recubrimiento entérico (capa que protege contra el ácido del estómago) deben consumirse justo antes o en conjunto con la comida.

No importa a que hora se consuman, la clave es garantizar que lleguen vivos al sitio de acción. Y a tal respecto es de suma importancia mencionar que la supervivencia de los probióticos dependerá del tipo de bacteria o cepa, pues no todos tienen la capacidad de adaptarse al medio de administración.

Probiótico + alimento = alimento funcional

Debe contener al menos 1,000,000 bacterias vivas por gramo de producto

Un claro ejemplo de probiótico administrado a través de un alimento funcional es el Lactobacillus casei Shirota, que mediante un lácteo fermentado llega vivo a los intestinos y puede ser consumido en cualquier momento del día sin que sus beneficios se vean afectados.