Enfermedad inflamatoria intestinal y probióticos

Un grupo de investigaciones científicas ha considerado la utilización de probióticos como parte de la terapia para el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn y colitis ulcerativa).

Estos hallazgos se basan en la capacidad de los probióticos para modular la microbiota intestinal, que usualmente se encuentra desequilibrada en estos pacientes.

Las alteraciones de la microbiota intestinal (disbiosis) en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) se caracteriza por:

  • Diversidad de bacterias intestinales reducida.
  • Disminución de especies de bacterias antiinflamatorias.
  • Incremento de bacterias con capacidad de producir inflamación.

De acuerdo a estas investigaciones, algunas especies de bacterias que pertenecen al género de los Lactobacillus, Bifidobacterium y Streptococcus, tienen un efecto positivo sobre la disminución de la inflamación.

La acción de los probióticos incluye:

  1. Estimulación de sustancias antiinflamatorias.
  2. Inhibición de sustancias inflamatorias.
  3. Fortalecimiento de la barrera intestinal.
  4. Acción contra bacterias nocivas.

Como ejemplo, estudios experimentales y en células de pacientes con colitis ulcerosa mostraron que el Lactobacillus casei Shirota puede ser un probiótico útil en el tratamiento de la EII, pues tiene la capacidad de inhibir la producción de sustancias que provocan inflamación y promover una respuesta normal y controlada del sistema inmunológico.