El inositol es un compuesto orgánico con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, su estructura química se asemeja a la de los azúcares simples pertenecientes a la familia de los polioles o azúcares de alcohol.

El inositol se puede encontrar en la naturaleza en muchas formas (llamadas isómeros). Las formas más comunes es el mioinositol (presente en animales) y ácido fítico (presente en vegetales).

Funciones del inositol

  • Interviene en el sistema nervioso central: favorece la secreción de neurotransmisores, especialmente la serotonina que equilibra el estado de ánimo.
  • Estimula la liberación de calcio intracelular.
  • Participa en el metabolismo de las grasas: contribuye en el transporte de grasas hacia órganos y tejidos que lo requieran, evitando su acumulación en el hígado.
  • Mejora la sensibilidad a la insulina: activa enzimas que actúan sobre el metabolismo de la glucosa.
  • Contribuye a la maduración de los ovocitos y participa en varias funciones del sistema reproductor masculino.

 

Actualmente muchos científicos están investigando su potencial como agente terapéutico en enfermedades metabólicas que involucran la resistencia a la insulina y la progresión de la enfermedad hepática.

¿Dónde se encuentra?

El inositol puede ser creado por el organismo y también se puede obtener a través del consumo de alimentos como: frijoles, chicharos, granos enteros, arroz integral, nueces, semillas y frutas cítricas, donde se encuentra como ácido fítico.

Cabe señalar que a través del ácido fítico se sintetiza la mayor parte del inositol, principalmente en forma de mioinositol, proceso en el cual intervienen las bacterias de la microbiota intestinal.

Por lo tanto, para el correcto aprovechamiento del inositol es importante tener una buena salud de la microbiota intestinal, la cual se logra a través del consumo de prebióticos y probióticos como el Lactobacillus casei Shirota, que favorecen el crecimiento de bacterias benéficas.