Enfermedad de Parkinson y afecciones gastrointestinales

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico que presenta alteraciones motoras y afecta de manera especial a todo el tracto gastrointestinal; de hecho, existe la hipótesis de que este padecimiento inicia en el intestino.

Las principales alteraciones gastrointestinales producidas por la enfermedad de Parkinson son:

  • Problemas de masticación.
  • Dificultad para deglutir los alimentos.
  • Salivación excesiva.
  • Sobrecrecimiento bacteriano.
  • Mala absorción de nutrimentos y estreñimiento.

Los síntomas gastrointestinales en el Parkinson representan una fuente de discapacidad y pérdida de la calidad de vida, por ello es de suma importancia su tratamiento.

  • Para los problemas de deglución se recomienda ingerir bocados pequeños, comenzar las comidas con alimentos fríos o ácidos y evitar mezclar texturas líquidas y sólidas.
  • La salivación excesiva puede disminuir con cambios en la postura de la cabeza, goma de mascar y algunos fármacos.
  • Consumir fibra dietética a través de frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales, junto con el suficiente consumo de agua ayuda a mejorar el tránsito intestinal.
  • Para promover una mejor composición de la microbiota intestinal es recomendable incluir probióticos.

El Lactobacillus casei Shirota es una bacteria probiótica que contribuye a incrementar las bacterias benéficas en el intestino, mejorar la motilidad intestinal y la consistencia de las heces.

De hecho, un estudio realizado en el 2011 en personas con Parkinson demostró que el consumo de más de 65 mil millones de Lactobacillus casei Shirota al día, durante 5 semanas, mejoró la consistencia de las heces y redujo el dolor abdominal en estos pacientes.