Alimentación y Enfermedad Pulmonar Obstructiva (EPOC)

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC, es un conjunto de alteraciones que incluyen la obstrucción de las vías respiratorias, enfisema pulmonar y bronquitis crónica. Se caracteriza por limitar progresivamente y de manera irreversible el flujo de aire a los pulmones causando dificultad respiratoria.

Esta enfermedad se relaciona con inflamación crónica de bajo grado que contribuye un mal estado nutricional como desnutrición, disminución en el consumo de alimentos, aumento del gasto energético, pérdida del músculo y molestias gastrointestinales.

La alimentación correcta con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias puede favorecer la función pulmonar de las personas con EPOC porque ayuda a:

  • Mantener la fuerza de los músculos respiratorios.
  • Contribuye a evitar infecciones como la neumonía y mejorar la función pulmonar.
  • Tener un peso corporal adecuado (usualmente bajo en personas con EPOC).
  • Retrasar la pérdida de masa muscular.
  • Fortalecer el sistema inmunológico.
  • Reducir la inflamación y disminuir molestias gastrointestinales.

Estos beneficios se deben al contenido de vitaminas y compuestos antioxidantes como carotenoides, polifenoles, vitamina C, D y E, selenio, fibra y ácidos grasos esenciales omega-3 que protegen al pulmón contra el daño oxidativo.

Alimentos recomendados

  • Frutas y verduras: al menos 180 gramos al día, favorece la reducción de hasta en un 37% la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Se puede elegir de 3 a 4 porciones de fruta al día (naranja, kiwi, mandarina, fresa, manzana, plátano y toronja) y 2 porciones de verdura (espinacas, acelgas y pimientos).
  • Granos enteros y cereales integrales: pasta, arroz y tortilla, aumentan el aporte de minerales como magnesio y fibra que ayudan a disminuir los niveles de sustancias proinflamatorias.
  • Grasas saludables como los aceites vegetales, semillas y frutos secos.
  • Pescados como salmón, atún, sardinas y bacalao, ricos en ácidos grasos omega 3.
  • Lácteos bajos en grasa, huevo y aves, son buena fuente de proteínas.
  • Frijoles, lentejas y soya.

 

El consumo de lácteos fermentados con probióticos como el Lactobacillus casei Shirota, es una opción para mejorar la salud intestinal y fortalecer el sistema inmunológico.