¿Cómo surgieron los alimentos funcionales?

En el momento que elegimos alimentos y optamos por aquellos que, además de ofrecernos sus nutrientes habituales, pueden favorecer la prevención de enfermedades o funciones específicas del organismo mediante ingredientes conocidos como funcionales, no alcanzamos a dimensionar el contexto de cómo surgieron.

Las bacterias probióticas son consideradas como un ingrediente funcional, y la historia del Lactobacillus casei Shirota es un ejemplo muy ilustrativo del surgimiento de este tipo de alimentos enfocados a beneficiar la salud de las personas.

La Primera Guerra Mundial fue un acontecimiento bélico internacional que, iniciado en Europa en 1914, trascendió al ámbito mundial cuando intervinieron 32 países, incluido Japón.
Por primera ocasión en la historia de la humanidad, la evolución y desenlace de este acontecimiento, dejó una secuela de cambios trascendentales que afectaron al mundo entero en el transcurso de los casi cuatro años que duró:

Se desataron grandes epidemias de enfermedades infectocontagiosas.
Los gastos en armamento desembocaron en quiebras nacionales.
Todas las pérdidas económicas ocasionaron una disminución de la producción de alimentos y por lo tanto desnutrición.
El importante papel que jugaron las mujeres, haciendo trabajos que en esos momentos eran catalogados para hombres (manejaban camiones, ensamblaban armas y empacaban municiones peligrosas, balas, bombas y proyectiles) y para servir en los hospitales militares; provocó el abandono de las tareas domésticas.

La situación de Japón después de la Primera Guerra Mundial se puso peor, ya que sumado a esto tuvieron que superar el gran terremoto de 1923 y la depresión mundial de 1929, de esta forma es posible entender el lamentable estado de la economía japonesa.

La frase shikata ga nai o “nada puede hacerse al respecto” fue comúnmente usada por la prensa para englobar la resignación del público japonés a las duras condiciones post-guerra; sin embargo, no todo el mundo reaccionó de la misma manera. Mientras que algunos sucumbieron a las dificultades, muchos fueron más resistentes. A medida que el país recuperó su equilibrio, fueron capaces de recuperarse ellos mismos también.

La colaboración de la investigación del Dr. Shirota
Japón fue uno de los primeros países en tomar medidas para satisfacer las demandas de su población en cuanto a salud, ya que un gran número de personas estaban muriendo por malnutrición derivada de la escasez de comida e infecciones intestinales (como disentería). Se preocuparon por diseñar productos que además de alimentar, ayudaran a prevenir el desarrollo de enfermedades o en su caso disminuir el riesgo.
Una de las más grandes colaboraciones surgió en el año de 1930, cuando un investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kyoto, el Dr. Minoru Shirota, fundador de Yakult, retomó los estudios del doctor ruso Ilya Mechnikov (1845-1916), en los que había propuesto que mucha gente en Bulgaria que consumía leche fermentada todos los días tenía mayor longevidad. El Dr. Mechnikov atribuyó que la bacteria ácido láctica (Lactobacillus bulgaricus) suprimía los microorganismos patógenos del tracto intestinal y la llamó “Teoría del anti-envejecimiento”; sin embargo, como se comprobó que los Lactobacillus bulgaricus no llegan vivos al intestino, esta teoría fue olvidada con la muerte del Dr. Mechnikov.

El Dr. Shirota comenzó a investigar otras bacterias acido lácticas con la idea de controlar bacterias nocivas y causantes de enfermedades con bacterias benéficas (bacteria VS bacteria). Seleccionó aquellas que habían llegado vivas a los intestinos, sobreviviendo a los jugos gástricos y biliares, y las fortaleció hasta obtener el Lactobacillus casei Shirota.
Así el Dr. Shirota comenzó produciendo y vendiendo “Yakult” en 1935 para ayudar, mediante el consumo de Lactobacillus casei Shirota, a mejorar la salud de las personas. Su filosofía ha sido:

Ofrecer Lactobacillus casei Shirota a tanta gente como fuera posible.
Que el producto tuviera un costo mínimo (salud al precio de una tarjeta postal).
Este concepto es llamado “Shirotaismo” y constituye la base de Yakult tanto en Japón, como en todos los países que comercializan los productos. En la actualidad, los beneficios del consumo las bacterias probióticas de Yakult son reconocidos, pero no todas las personas están enteradas de cómo surgió este alimento funcional.

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