¿Cuáles son los beneficios de comer soya?

La soya se clasifica dentro del grupo de leguminosas, alimentos que en la actualidad ocupan hoy un lugar primordial tanto en la producción agrícola como en la alimentación humana. A pesar que para elaborar platillos apenas se aprovechan unos 20 géneros de leguminosas de los más de 650  que encontramos en el reino vegetal, la soya se ha podido posicionar como un alimento en el gusto de la población.

Las grandes culturas de la antigüedad centraron su alimentación en el binomio cereal más leguminosa, por ejemplo: el maíz con el frijol en el caso de las culturas mesoamericanas, el trigo con las lentejas en culturas europeas y el arroz con la soya en el sur y sureste de Asia. Mejorando así la biodisponibilidad (capacidad de absorción) de las proteínas que ofrece la leguminosa.

El consumo de soya inició en Asia y lo podemos ver en ingredientes como el tofu que es un alimento propio de la cocina oriental parecido al queso y se come de muchas maneras, los diferentes tipos de salsa de soya como ingrediente inseparable cuando se degusta arroz e inclusive en ensaladas, y la judía verde o mungo que se utiliza mezclada con arroz o sobre verduras. Fue hasta el siglo XX que la soya se empezó a cultivar en nuestro continente y ha ganado un lugar muy importante en la gastronomía.

En el mercado nacional encontramos a la soya en diversas presentaciones como harina, bebidas de soya, texturizados que sirven como base para preparar una amplia gama de bebidas, panes, pasteles, galletería y guisados, entre muchos otros. Ha formado parte de los programas sociales enfocados a mejorar el estado de nutrición de niños y mujeres embarazadas y ha sido muy bien aceptada por las personas que se convierten al “vegetarianismo”.

Sabemos que la soya cobra importancia en la alimentación por ser una fuente barata y abundante de proteínas. Pero además cuenta con beneficios específicos a la salud:

  • Función biológica de fitoquímicos: Contiene ácido fólico, oligosacaridos, saponinas que se han relacionado con la reducción en el colesterol en la sangre y con la reducción en el riesgo de padecer cáncer de colon por sus efectos antioxidantes.
  • Actividad estrogénica: Las isoflavonas de soya se han relacionado con una actividad similar a la de las hormonas que se dejan de producir en la menopausia, aunque algunos estudios sugieren que su actividad es baja de forma que no proporcionan un resultado definitivo para tener un impacto importante en la prevención de la descalcificación ósea.
  • Disminución de consumo de productos de origen animal: Los índices actuales de obesidad en la población hacen buscar opciones que reduzcan el consumo de grasas de las carnes y sus derivados, mezclando e inclusive sustituyendo porciones de estos productos con soya.

En resumen, la soya se está reconociendo como una de las “estrellas” de los alimentos, tiene una importante cantidad de proteína, casi como la carne, sin embargo de calidad es baja. Cuando se conjuntan con cereales, las proteínas de ambos alimentos se complementan resultando en una proteína de calidad óptima. También es fuente importante de hidratos de carbono y vitaminas del complejo B, minerales como calcio, magnesio, zinc, potasio, fósforo y hierro, además aporta fibra en su mayor parte soluble. Todos estos beneficios pueden ser complementados con el consumo de bacterias probióticas como el Lactobacilo casei Shirota, que favorece la asimilación de los nutrimentos y un correcto funcionamiento del sistema digestivo.

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