¡El chile no solo pica, nutre!

Cuando se habla del chile, se viene a la mente lo rico de su sabor, su picor, así como los distintos platillos que lo contienen.

 Para los mexicanos, el chile es el condimento perfecto de los platillos más significativos. Además de ello, el “chilli” –como lo llamaban los aztecas- contiene altas concentraciones de fósforo, hierro, tiamina, riboflavina, niacina, vitamina A, E y C.

 México produce anualmente 500 mil toneladas de chile fresco y alrededor de 60 mil toneladas de chiles secos.

Valor nutrimental del chile

Pueden depender del tipo y maduración del mismo.

  • Favorecen la visión y ayudan a estimular la respuesta inmune por su elevado contenido en vitamina A.
  • Los chiles frescos contienen más del doble de vitamina C que el limón y la naranja y casi seis veces más que la toronja. La ingesta diaria recomendada de vitamina C es de 90 mg/ día y un chile poblano aporta 232 mg/ día, impresionante ¿no?
  • Los chiles secos contienen más vitamina A que las zanahorias por lo que favorecen a una buena visión.
  • Aportan potasio en una concentración de 168.3mg/100g ayudando a mantener estable la presión
  • El calcio que aporte el chile varia de 12 a 38mg/100g, por lo que puede ayudar a mantener la estructura de los huesos y dientes, además contribuye en la contracción muscular.
  • El chile favorece la asimilación de las proteínas del maíz y del frijol, por lo que un taco de frijoles con salsa no solamente es delicioso, si no también nutritivo.
  • En combinación con alimentos de origen animal, pueden contribuir a reducir el riesgo de padecer anemia, ya que aportan de 0.5 a 3.5mg de hierro por cada 100g de chile.

Aunque nutricionalmente aporta diversas vitaminas y minerales, hay que considerar que el chile se consume en poca cantidad, por lo que resulta necesario complementar su aporte nutrimental con otros alimentos, y en cantidades moderadas para evitar algún trastorno gastrointestinal.

 ¡Ahora ya lo sabes el chile además de rico es nutritivo!

 Recuerda que una alimentación correcta y ejercicio, aunado al consumo frecuente de bacterias probióticas como el Lactobacillus casei Shirota son parte de un estilo de vida saludable.

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