Entendiendo la diferencia entre bacterias buenas y malas

Las bacterias son microorganismos unicelulares pertenecientes al reino de los procariotas. Son las formas de vida más antiguas, estructuralmente más simples y más abundantes en la tierra.

Estos organismos, extremadamente pequeños, adoptan diversas formas como esferas (cocos), barras (bacilos) y espirales (espirilos). Tienen una estructura celular sencilla, sin núcleo definido, con el material genético disperso en el citoplasma. Se encuentran en todas partes: en el suelo, el agua, el aire e incluso en nuestro cuerpo, por ejemplo, en la piel, la boca y, en su mayoría, en los intestinos.

La diferencia entre las bacterias buenas y malas radica en su efecto sobre el organismo, por ejemplo, las bacterias buenas contribuyen a:

  • Digerir y absorber los nutrimentos
  • Producir vitaminas esenciales como la K y del complejo B
  • Proteger contra infecciones
  • Fortalecer el sistema inmunológico
  • Mantener un equilibrio saludable en el microbioma humano.

No obstante, las bacterias malas (por ej. E. coli) pueden provocar enfermedades. Muchas producen toxinas, que son sustancias químicas potentes que dañan las células y te enferman, otras pueden invadir y lesionar los tejidos, y también desarrollar resistencia a los antibióticos, haciendo que las infecciones sean difíciles de tratar.

Es importante evitar que estas bacterias malas predominen sobre las bacterias buenas, para ello se recomienda:

  • Alimentación correcta: llevar una dieta alta en fibra
  • Hacer ejercicio con regularidad
  • Mantener una buena higiene
  • Manejar adecuadamente el estrés.

Asimismo, es muy importante consumir probióticos como los Lactobacillus casei Shirota, ya que pueden ayudar a aumentar la cantidad de bacterias buenas y eliminar las bacterias malas. ¡Consúmelos diariamente!

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