El ayuno  se practica desde la antigüedad como parte de alguna creencia religiosa, para “desintoxicación” del organismo o  para fines terapéuticos. Actualmente el objetivo de su utilización ha cambiado gracias a  los avances científicos y se ha tomado como prioridad evitar exponer al individuo ha ayunos frecuentes y de periodos prolongados que puedan afectar su metabolismo, salud y calidad de vida.

Hoy en día ya no se presta atención a  la  calidad de alimentos que se consumen,  teniendo ingestas con bajo aporte nutrimental y alto contenido en azúcares, harinas y grasas y  las cantidades de alimento se han vuelto excesivas y no distribuidas  a lo largo del día, manteniendo periodos largos de ayuno.

¿Qué efectos tiene el ayuno?

La alimentación es fundamental ya que de ella  se obtiene la nutrición que dará la  energía para realizar las actividades diarias.

En situación de ayuno no se obtiene  la energía directa de los alimentos,  por lo tanto,   el cuerpo  desencadena una serie de mecanismos de adaptación metabólica para su obtención,  principalmente para  las neuronas y células hemáticas.

Estos procesos  iniciarán con la  utilización de  las  reservas de glucosa  llamadas glucógeno  que se encuentran almacenadas en el hígado, estas reservas pueden durar hasta  20 horas o menos dependiendo de las exigencias de las actividades a realizar;  cuando las reservas de glucógeno del hígado se terminan, se utilizarán  las reservas de grasa y proteínas corporales.

¿Por qué no es recomendable  ayunar?

Al ayunar se desencadenan ciertos procesos hormonales en los cuales está implicada  la disminución de  una hormona conocida como leptina que es la encargada de regular la adiposidad y  el equilibrio entre ingesta y gasto energético.

En periodos de ayuno disminuyen los niveles de leptina esto ocasiona que el individuo tenga mayor apetito y a la vez   una ingesta excesiva, al mismo tiempo esta hormona disminuye  la tasa metabólica llevando al cuerpo a un mayor almacén de grasa.

La  única fuente de energía del cerebro es la glucosa, al momento de realizar el ayuno  el cerebro y  las neuronas se sentirán cansadas y tendrán  bajo rendimiento físico y mental  afectando negativamente la capacidad de concentración.

La presencia de nutrimentos en la mucosa intestinal es de suma importancia ya que estimulan el recambio celular ayudando a la protección y absorción de los nutrimentos, entre más largo sea el periodo de ayuno, la función de las vellosidades intestinales puede ir disminuyendo.

En caso de realizar ayuno con fines terapéuticos, es decir, indicado por tu médico,  al  reiniciar la introducción de alimentos se recomienda el consumo de probióticos como el Lactobacillus casei Shirota que te ayudarán a restablecer la microbiota intestinal  y a su vez lograr mejor  absorción de nutrimentos.

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