¿Hacer ejercicio permite comer cualquier alimento?

Es común que después de realizar ejercicio se despierte el apetito y se coma más de lo habitual. Existen personas que piensan que por la sencilla razón de que hacen ejercicio regularmente, pueden comer todo lo que quieran, porque están seguros de que “quemaran” esas calorías.

Esto es un gran error, si se consumen más calorías de las que se gastan al realizar ejercicio el cuerpo seguirá acumulándolas, y se ganara peso en vez de perderlo, es necesario controlar y saber que comer aunque se realice ejercicio.
En términos sencillos, el peso de una persona depende de las calorías que consume diariamente. Su relación viene definida por lo que se conoce como balance energético clave para entender porque aumentamos o disminuimos de peso.

¿Qué es el balance energético?

La diferencia entre las calorías ingeridas en la dieta y las que el organismo consume para poder llevar a cabo sus funciones vitales, crecer y desarrollarse, y poder realizar actividades diarias entre ellas el ejercicio,

Existen 3 tipos:

  • Positivo: en el que las calorías ingeridas son mayores a las consumidas. Como consecuencia tienen lugar una ganancia de peso. Por ejemplo una persona consume una pizza y un refresco con un total de 500 kilocalorías, y lo único que hace es trabajar en una computadora todo el día con lo que gasta 200 kilocalorías. La cual sube de peso
  • Negativo: el cuerpo consume más calorías de las que ingiere, por lo tanto se da una pérdida de peso. Por ejemplo una persona consume un plato de cereal con fruta con un total de 300 kilocalorías y entrena atletismo dos horas con lo cual tiene una pérdida de 600 kilocalorías.
  • Equilibrado: las calorías consumidas son las mismas que las ingeridas por lo tanto no hay perdida ni ganancia de peso. Por ejemplo una persona consume una comida de 400 kilocalorías se va a jugar futbol y gasta 400 kilocalorías, el resultado es una balanza equilibrada con lo cual mantiene su peso.

 

Sin embargo, como su nombre lo indica, el balance energético no se trata sólo de ingesta calórica, sino de gasto calórico. Ahí es donde entra el ejercicio, una práctica que en la actualidad hemos descuidado. Para tener un buen balance energético hay que gastar las calorías, pero cuidado: no se trata de gastar más kilocalorías, sino de gastarlas mejor. Por ejemplo; si caminas una hora, puedes quemas 400 kilocalorías; si corres una hora quemaras el doble.

Los factores que influyen en el balance energético son los conductuales, ambientales y en mucho menor medida los fisiológicos, esto es cuánto, cómo y dónde nos alimentamos y cuanto nos movemos.
Alcanza el equilibrio energético implica necesariamente adoptar estilos de vida saludables, esto es un cambio de hábitos, teniendo presente que muchas de las condiciones del ambiente no se van a modificar en corto plazo. Afortunadamente pueden ser modificados.

Conocer el concepto de balance energético y aplicarlo a nuestras vidas es importante para mantener una buena salud, una alimentación correcta, con la combinación de ejercicio harán la diferencia.

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