¿Hasta cuándo se puede tomar leche?

En cada etapa de la vida el consumo de leche y sus derivados, ha demostrado tener beneficios en la salud.

Haciendo analogía con las demás especies de mamíferos en la tierra, existe un mito respecto al consumo de leche en el que se asegura que se trata de un alimento necesario solo para los primeros años de vida en los humanos; sin embargo, hay evidencias científicas que demuestran los beneficios en diferentes etapas de la vida y estados fisiológicos, como se muestra a continuación:

Embarazo:
En este estado, el crecimiento y desarrollo fetales producen un aumento elevado en las necesidades nutrimentales generales, entre éstos las más importantes son el incremento de hierro, calcio, proteínas y vitaminas, todos ellos los encontramos en la leche.
Por ejemplo, cuando disminuye el calcio en la sangre que alimenta el feto, la hormona paratiroide estimula la extracción de este mineral de los huesos de la madre, de ahí la importancia del buen consumo de calcio y vitamina D por parte de la madre, para evitar su descalcificación.

Lactancia:
En el caso de la mujer en periódo de lactancia, la galactogénesis (producción de leche) requiere de un aporte elevado de calcio, proteínas, lactosa, energía y agua; en el caso del calcio, puede ser cubierto por el consumo de 3 ½ tazas de leche al día.

En cuanto al recién nacido los primeros cuatro a seis meses la leche matera es el alimento ideal, ya que las necesidades nutrimentales se satisfacen mucho mejor con ésta que con cualquier otro alimento. Se calcula que en el primer mes de lactancia el bebé consume 600 ml diarios de leche, 840 ml en el segundo y 930 ml en el tercero.

Infancia:
Además de la importante calcificación de cartílagos en esta etapa de la vida, un proceso muy importante que requiere de aportes especiales de energía y micronutrimentos es el desarrollo neuromuscular. El requerimiento de calcio, la vitamina D, magnesio, proteínas, etc. aumenta conforme la tasa de crecimiento se acelera durante la infancia.
Para que el calcio pueda ser aprovechado de forma completa, debe tener una relación calcio-fósforo adecuada, en este caso la leche cuenta con esa relación y resulta un alimento ideal.

Adolescencia:
Es el último momento de adquisición de muchos hábitos de alimentación que acompañarán a la persona a lo largo de su vida, por lo que se requiere promover una dieta variada, adecuada, equilibrada e higiénica. Se presenta el último brote de crecimiento acelerado y se define la reserva de calcio en los huesos ya que crecen en densidad, volumen y longitud. La inclusión de la leche dentro de una dieta correcta, representa una buena fuente de vitaminas, minerales como el calcio y además se puede utilizar en preparaciones dulces y saladas.
Requiere mención aparte, el caso de las adolescentes embarazadas, ya que deberán cubrir requerimientos de energía, proteínas, vitaminas, minerales, etc. que favorezcan tanto el desarrollo tanto fetal como de la madre, para evitar retraso en el crecimiento e incluso algún grado de desnutrición en la adolescente.

Edad adulta:
Padecimientos como menopausia, osteoporosis, síndrome metabólico, resistencia a la insulina, etc. predisponen al desarrollo de enfermedades y modifican la distribución de grasa en el cuerpo, la facilidad de absorción y utilización de calcio, así como los requerimientos de macro y micro nutrimentos.
Estos cambios exigen necesidades distintas, como una mayor cantidad de calcio y menor de grasas de origen animal, para estos casos contamos con productos lácteos a los que se les ha retirado casi la totalidad de grasas sin modificar su contenido de calcio, se etiquetan como “descremados” y satisfacen estos requerimientos.
También la digestión puede verse alterada al no poder metabolizar el azúcar de la leche (lactosa); para esta condición existen los alimentos lácteos fermentados, en los cuales el mismo proceso de fermentación reduce la cantidad de lactosa y los hace adecuados para las personas con intolerancia a la misma, otra opción son los productos “deslactosados”, a los que se les ha retirado el contenido de lactosa.

Personas de la tercera edad: 
Para ellos, la leche brinda además de su aporte nutrimental, la posibilidad de mezclarla con otros alimentos para mejorar su palatabilidad y consistencia, ya que muchas de estas personas van perdiendo el sentido del gusto y sus piezas dentales, que les resulta en un consumo inadecuado de alimentos y riesgo de desnutrición.

Desde tiempos inmemorables la leche ha sido uno de los alimentos básicos en la nutrición humana y que ha contribuido al desarrollo de las personas no sólo en los primeros meses de vida, si no a lo largo de la vida. Actualmente se cuenta con una gran variedad de leches modificadas en su composición nutrimental que se adaptan a los requerimientos y necesidades, por eso es posible ser “fan” de la leche y sus derivados a cualquier edad.

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