¿Mientras más ejercicio se haga es mejor?

Es fácil pensar que “a mayor entrenamiento, hay mejores resultados”, pero en el caso de la práctica de actividad física no se debe cometer este error. Una persona sobreentrenada lo primero que pierde es la voluntad y destreza, fundamentales en un deporte. Lo importante es que sea adecuado el sistema de entrenamiento.

Los casos de sobre-entrenamiento se dan principalmente en atletas inmaduros que recién comienzan con la actividad. Se estima que 1 de cada 4 atletas puede pasar por esta etapa durante su carrera deportiva; en algunos casos no se percibe con claridad, un “síntoma” puede ser cuando el deportista empieza a sentir el entrenamiento como una obligación o un deber y no con el agrado habitual, se cambia el “quiero hacerlo” por el “debo hacerlo”.

Los factores que influyen para llegar a un sobre-entrenamiento son:

Causas físicas:

  1. Entrenamiento mal dirigido: sucede cuando se trabaja sin la asesoría de un instructor con experiencia.
  2. Incremento de intensidad y/o carga de trabajo: se considera de forma errónea que así se mejorarán los resultados, pero pueden producirse problemas articulares.
  3. Recuperación deficiente: ya que se limitan los periodos de descanso necesarios y provocan fatiga crónica de las fibras musculares, disminuyendo el rendimiento.
  4. Entrenar hasta sentir dolor: cuando el organismo está fatigado el aumento de ácido láctico (producto del metabolismo aeróbico) no se elimina con eficacia y duelen el cuerpo, que no necesariamente es indicador de una buena práctica.
  5. Omisión de alimentos o hidratación: generalmente se recurre a estas medidas en deportes que requieren “peso para la categoría”. Se logra el pesaje combinando el sobre-entrenamiento con pérdida de líquidos corporales al evitar el consumo de agua y comidas líquidas, inclusive escupir continuamente cuando se entrena.

 

Causas psicológicas:

  1. Presión excesiva y stress: se deben al exceso de trabajo, la exigencia excesiva de los entrenadores o propia del deportista, que terminan en la pérdida del interés por la actividad.
  2. Conflictos personales: baja auto estima, problemas económicos, distancia al lugar de entrenamiento, etc.
  3. Problemas de adaptación: ya sea a la dirección de un entrenador o por cumplir ciertos requisitos del grupo deportivo.
  4. Ansiedad pre-competencia: es muy frecuente por la falta de experiencia y maduración, inclusive puede ser debida a los deseos desmedidos de éxito.
  5. Periodos de malos resultados: en la práctica de cualquier deporte existen rachas no favorecedoras, en las que se llega a sobre entrenar para mejorar los resultados.

 

Las consecuencias de un entrenamiento excesivo van desde el insomnio, taquicardias, disminución en la actividad del sistema inmunológico y como consecuencia más enfermedades, inestabilidad emocional, falta de apetito, retraimiento social, hasta el abandono del deporte.
Cuando el sobre-entrenamiento se prolonga puede manifestarse el síndrome de Burnout. Se caracteriza por excesivas demandas, que llevan a una respuesta de agotamiento físico, aunque también se expresa sobre el estado emocional de la persona por:

  • Ansiedad, estrés,
  • Despersonalización.
  • Reducción en su realización personal.

 

La práctica excesiva o de manera inadecuada de una actividad física puede generar diversas alteraciones en la persona, lo ideal es contar con un equipo de expertos como médico, entrenador, rehabilitador, nutriólogo e inclusive psicólogo, todos ellos especializados en el deporte.

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