Es un trastorno neurológico que afecta la capacidad de una persona para comunicarse y relacionarse con los demás. Se presentará normalmente en los primeros años de edad. Forma parte de lo que se conoce como espectro autista.

Entre más temprano se realice el diagnóstico, más pronto se podrá iniciar con terapias que ayuden a los pacientes a mejorar su calidad de vida a largo plazo.

Principales síntomas

El autismo es uno de los trastornos más complicados de diagnosticar ya que se trata de una enfermedad que no siempre presenta los mismos síntomas. Afecta la socialización, imaginación, planificación y reciprocidad emocional. Existen algunos síntomas que hacen sospechar a los papás de que el desarrollo del bebé no es el que corresponde a su edad:

  • Dificultad para comunicarse y relacionarse con los demás: El niño es incapaz de iniciar o mantener una conversación. Muchas veces se comunica con gestos en vez de palabras, evitan el contacto visual y prefieren estar solos. Por ejemplo: un bebé que es tranquilo, que no demanda nada y que rara vez llora o un bebé que grita y que es difícil de calmar sin ninguna situación aparente. 
  • Movimientos repetitivos: Aleteo con las manos, puede dar varias vueltas alrededor de la mesa, saltitos, al estar sentados se mecen varias veces, encienden y apagan una luz o giran las ruedas de su carrito todo el tiempo. Pueden lastimarse mordiéndose o golpeando su cabeza contra el piso o la pared. 
  • Carecen de empatía: Pasan del llanto a la risa sin motivo aparente, al ver a sus padres los ignoran o no responde a los abrazos. Tiene dificultad para comprender los sentimientos ajenos y para expresar los propios.

Actualmente no existe un tratamiento que cure el autismo, sin embargo investigaciones han demostrado la importancia de las terapias a temprana edad, las cuales van a influir de manera importante en el desarrollo de las personas que lo presentan y su calidad de vida algunas  son:

La terapia ocupacional los ayuda a que vivan con más independencia, a vestirse, comer, bañarse y a relacionarse con los demás.

La terapia con animales ha demostrado, que puede conseguir grandes beneficios en las personas que tienen autismo. Los animales preferidos para estas terapias son los perros y los caballos que son más accesibles al medio, son al aire libre y en contacto con la naturaleza. Los progresos  son distintos tanto a nivel físico, psicológico y social dependiendo de las capacidades de cada paciente. Las personas con autismo siguen desarrollándose y aprendiendo a lo largo de toda su vida.

Cada persona con autismo es única. Es importante observar, hay pacientes que presentan trastornos del sueño o problemas nutricionales. Pueden aceptar al principio un alimento muy bien por sus colores llamativos (como las frutas) y después ya no los quieren volver a probar, pueden desarrollar intolerancias o alergias a los alimentos, por ejemplo la  intolerancia al gluten, la cual ocasiona dolor, inflamación, distensión abdominal, acidez, reflujo o vómito por lo que el tratamiento debe ser individual, basado en evaluaciones clínicas, El consumo de probióticos como el Lactobacillus casei Shirota ayuda a disminuir estos síntomas gastrointestinales.

¡Consulta a tu médico!

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