¿Qué puede afectar a la microbiota intestinal?

Se sabe que la composición de la microbiota intestinal tiene efectos sobre la salud y la enfermedad, sin embargo, ya que la microbiota intestinal no se mantiene constante y varía entre las personas, entonces cambia en respuesta a una amplia gama de factores que influyen de manera significativa en su equilibrio, tales como la alimentación, la edad, la administración de antibióticos, el estrés, entre otros.

  • Edad. Así como las bacterias intestinales difieren entre niños y adultos, esto también sucede entre adultos jóvenes y ancianos. Estas variaciones están relacionadas con la dieta y la movilidad intestinal. Con el envejecimiento existe adelgazamiento del musculo del tracto gastrointestinal, disminuyendo la propulsión de alimentos y el subsecuente estancamiento del contenido intestinal lo que provoca el crecimiento de microorganismos dañinos.

 

  • Alimentación

– Leche materna. La composición de la microbiota intestinal en bebés, cambia dependiendo del método de alimentación, así los bebes alimentados con leche materna tienen desde el primer día de vida una microbiota intestinal más completa que los protege contra enfermedades, comparada con los bebés que consumen leche de fórmula.

Fibra dietética. El consumo adecuado de fibra en la dieta, además que evita el estreñimiento, favorece que predominen las bacterias benéficas en el equilibrio de la microbiota intestinal suprimiendo la actividad de bacterias dañinas y consecuentemente la producción de sustancias tóxicas que pueden generar cáncer.

Grasas y carnes rojas. Las dietas altas en grasas y proteína animal facilitan la producción de las bacterias deterioradoras que producen sustancias dañinas en el intestino, por una largo periodo de tiempo pueden causar daños en el corazón, hígado, riñón y acelerar el envejecimiento, así como aumentar el riesgo de algunos tipos de cáncer.

Alimentos contaminados. Los alimentos pueden ser fuente de bacterias dañinas que desequilibran la microbiota intestinal con la consecuente transmisión de enfermedades, si no llevan un adecuado manejo higiénico en su preparación, conservación y consumo.

  • Administración de antibióticos. El tratamiento prolongado con antibióticos se asocia frecuentemente con infecciones intestinales, esto se debe a un desbalance de la microbiota intestinal, perdiendo su función de eliminar las bacterias dañinas oportunistas en los intestinos, resultando en la propagación de bacterias causantes de enfermedades.
  • Estrés. El estrés también puede altera la microbiota intestinal. Fuentes externas de estrés pueden afectar el sistema nervioso y hormonal. La movilidad gastrointestinal, así como la secreción de ácido gástrico y las enzimas digestivas se ven deterioradas. Estas alteraciones en las funciones del tracto gastrointestinal alteran el equilibrio normal de la microbiota intestinal.

 

También existen factores que afectan el equilibrio de la microbiota, como la cirugía de estomago o intestino, enfermedades del hígado o riñón, anemia, terapia por radiaciones, cáncer, desordenes del sistema de defensas y consumo en exceso de alcohol.

Afortunadamente factores como la alimentación, el consumo de antibióticos y el estrés que afectan la composición de la microbiota intestinal son modificables y tenemos la posibilidad de realizar cambios en el nuestro estilo de vida para beneficio de la salud.

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