¿Son buenos los alimentos adicionados o fortificados?

La respuesta depende en gran medida de la composición de la dieta, así como de la etapa de vida en la que se encuentra la persona, la actividad física, en fin, varios factores, por lo que no es conveniente generalizar.

Cuando se fortifican o adicionan alimentos, se busca agregar un nutriente de consumo deficiente a un alimento que sea de consumo básico, como por ejemplo cereales ó leche

Entre los nutrientes adicionados a alimentos de consumo frecuente, se pueden mencionar.

La vitamina A, la cual contribuye a mejorar nuestra visión.

La vitamina C, un antioxidante por excelencia

La vitamina D, que además de fortalecer los dientes aporta en la fijación del calcio en los huesos.

La vitamina E, ayuda a la formación de nuevas células y evita la oxidación de éstas y el envejecimiento prematuro.

El hierro, considerado el mineral número uno en la prevención de anemia

El ácido fólico, que es un aliado en la formación de glóbulos rojos muy recomendado en mujeres en edad reproductiva.

De tal forma que tenemos al alcance de nuestras manos alimentos como cereales, sopas, harinas, jugos, leche y demás que están adicionados, enriquecidos ó fortificados, que pueden o no ser necesarios para ti en este momento.

Pero cuidado con los términos, pues pueden parecer confusos. Según la Norma Oficial Mexicana referente a alimentos y bebidas modificadas en su composición nos dice:

  • Adicionar: añadir uno o más nutrimentos contenidos o no en el producto.
  • Enriquecer: adicionar una o varias vitaminas, minerales o proteínas en concentraciones superiores a las que normalmente contiene el producto.
  • Fortificar: adicionar una o varias vitaminas, minerales ó proteínas que normalmente no contiene el producto.

¿En verdad vale la pena gastar más en este tipo de alimentos? ¿Nos ayudarán realmente a mejorar nuestro estado de nutrición?

La mejor opción es llevar una dieta equilibrada, que nos proporcione de manera natural los nutrimentos requeridos diariamente. Cuando por falta de tiempo, conocimiento o voluntad esta no se lleva a cabo, es cuando los alimentos fortificados o adicionados toman especial relevancia, pues son productos que han sido modificados en su composición original mediante la adición de nutrimentos esenciales a fin de satisfacer las necesidades particulares de la alimentación de determinados grupos de la población aminorando las deficiencias.

Ojo con el exceso

La alimentación es cuestión de equilibrio, y en ocasiones puede ser adecuado consumir alimentos fortificados o adicionados, como por ejemplo durante el embarazo, lactancia ó estrés; pero recuerda que todos los excesos tienen  consecuencias, por lo que es muy importante que seas consciente y analices si realmente necesitas esos extras en tu alimentación (poner una imagen de una embarazada tomando leche o un niño que se esté midiendo para saber su estatura)

Es muy importante que revises las etiquetas nutrimentales para informarte y verificar que no seas  alérgico a algún componente. Toma en cuenta que lo ideal es integrar una dieta que cubra (y no exceda) las necesidades y requerimientos diarios y específicos para cada persona, resaltando la importancia del consumo de verduras y frutas, ya que éstas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibras.

El consumo de alimentos fortificados y adicionados sólo será una forma de asegurar una buena nutrición que beneficie a nuestra salud y bienestar, son un auxiliar de la alimentación y en ningún caso la sustituye.

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